Quiero creer que no es cierto

La desesperación de ver cómo se destruye un pedazo de ti, luego es un envío notificado: a tu espalda, a tu cabeza, a tu cintura, a tu coraje dormido. Me gusta despertar a las otras cabezas, pero luego recuerdo: ¡oh oh!, me aturden. Una me jala el cabello, otra grita y, mientras, la otra, la que intentaba dormir se despierta y se pone furiosa, yo intento calmarlas, pero ya no escuchan: cada una cree que tiene la razón. Finalmente, cuando la química de sus cabezas deja de fluir, se van calmando y otra vez se van quedando dormidas. Ahora yo también tengo sueño.

2 Comentarios:
Ninguna de las cuatro cabezas eres tú.
¡Yo dibujé eso! ¡Qué sorpresa!
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